Veamos, Chimbote tiene 5 universidades: UNS, USP, UCV-Chimbote, UAP y ULADECH. Si cada una tiene en promedio unos 5000 estudiantes, esto hace una población universitaria de alrededor de 25000 alumnos. 25000 chimbotanos que deben ser parte de una masa crítica, respondona, que busque el desarrollo de su sociedad además del personal. Una masa que debe guiar el presente y no el futuro de nuestra ciudad.
Somos universitarios, pero ¿qué podemos hacer por Chimbote? Muchos piensan que no tienen la suficiente capacidad para dejar huella. Obviamente, solos no podrán. Nadie puede solo. Se necesita de organizaciones juveniles, de un colectivo que de la voz, que encamine a los demás, que coordine con todos para impactar de la manera en la que queremos hacerlo.
¿Y cómo queremos hacerlo? ¿En que aspectos debemos impactar más?
Yo propuse el tema de la identidad. E identidad es educación. Educación para muchachos de secundaria, que empiezan a formar su opinión. Así se formaría identidad y amor a su tierra y ellos podrán defenderla y unirse a la causa que nosotros debemos empezar.
En economía se dice que nada es gratis. Y obviamente el desarrollo de un pueblo necesita sacrificios necesarios para que se cumpla el objetivo. Si nadie lo hace nada se logrará. Acá tampoco vale el sacrificio individual: debemos hacerlo todos.
¿Pero cómo? Parece que nada he dicho de soluciones concretas. Pero alguien puede inferir mi respuesta. Enseñémosle a los estudiantes de secundaria la historia de Chimbote. Enseñémosle cuál es la situación de Chimbote en relación al país y al mundo.
¿Acaso no hay varios chimbotanos a punto de acabar su carrera con ganas para enseñar voluntariamente en colegios? No es necesario una capacitación extrema. Tenemos grandes historiadores como los señores Bazan Blas o Unyén Velezmoro. Saquémosle el jugo y unamos fuerzas para sacar a Chimbote adelante. Quien dice que no se puede pues que no haga nada, pero los verdaderos chimbotanos, aquellos que buscamos lo mejor para nuestra ciudad y así situarla en una posición privilegiada a nivel nacional debemos empezar con esto.
Con una educación que le enseñe a los chimbotanos a querer a su ciudad se logrará bastante en los siguientes años. Depende de nosotros, los jóvenes. Sí podemos hacerla.
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